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Tratar con personas difíciles. El perfil enfadado y el pasivo – agresivo

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En una entrada anterior vimos cómo mejorar la relaciones con personas que consideramos difíciles. El aspecto principal para mejorar estas relaciones es un cambio personal basado en el autocontrol, y a partir de ahí, una aproximación desde otro enfoque, específico para cada situación.

El autocontrol consiste en mantener una respuesta emocional equilibrada y tranquila. De este modo, cuando nos sentimos mal, debemos descubrir qué estamos haciendo de forma tan efectiva para sentirnos así. Sólo se adquiere con la práctica, por lo que interactuar con quien nos contraría es una oportunidad para mejorar.

De la misma forma que nos controlamos, cuando tratamos con personas difíciles, debemos impedir que nos controlen, regalarles el poder sobre nosotros. Este poder se puede traducir en:

  • Culpa, ya que nos han enseñado a sentirnos mal si no hacemos lo que creemos que esperan de nosotros
  • Resentimiento, ¿por qué revivir una situación desagradable?
  • Manipulación, como el mal uso del amor con frases del tipo «si me quieres,…»
  • El ego, nuestra mayor fuerza y debilidad

Centrándonos en los perfiles de los que podemos definir como personas difíciles, conozcamos un poco mejor a las personas enfadas con el mundo y a los francotiradores.

El perfil enfadado

Es la típica persona gruñona. Normalmente sólo necesita sentirse escuchada, no se siente oída ni respetada, por lo que se frustra.

Furia, de la película Del revés (Inside out)

Lo mejor que podemos hacer, para empezar, es escuchar y transmitir comprensión. Debemos hacer ver que no somos parte del problema y que queremos hacer lo posible por ayudar.

El origen de su actitud puede deberse a que esta persona necesite empatía o esté herida. Lo que puede ayudar es:

  • Buscar la forma de trasladarle que se le entiende
  • Preguntar qué necesita para solucionar el problema, que salga del enfoque negativo para pasar a uno constructivo
  • Hacer un regalo o un favor. Suele funcionar, de forma preventiva, porque es lo que menos espera por su actitud.
  • Si persiste, no aceptar su forma de tratarnos o de hablar. Hacerle ver todo lo que se ha hecho por esta persona y que supone un punto de inflexión a partir del cual se producirá el distanciamiento

El perfil pasivo – agresivo

Este perfil de francotirador es quien mete las «pullas» o «las deja caer». Le gusta pasar por debajo del radar, atacar y desaparecer.

Puede ser, pero la próxima vez se pensará a quien atacar. Fuente

Lo primero que debemos hacer para tratar con personas de este perfil es hacerles ver en privado lo inadecuado de su comentario y que debe parar. Normalmente se escudan en que no es lo que querían decir y que se les ha interpretado mal. Es cuando llega nuestro momento: diremos que aceptamos su disculpa (aunque más bien sea una excusa) y que en adelante, esperamos que no vuelva a ocurrir. Esto último es muy importante, debemos dejar clara esta expectativa.

A las personas pasivo – agresivas les encanta pasar desapercibidas, por lo que si les hacemos ver que nos damos cuenta, les descoloca. Si su actitud se repite, haremos un comentario, ya en público, del tipo «No querías faltarme al respeto o hacerme daño cuando dices esto, ¿no?».

Como no deja de ser un perfil cobarde que golpea y huye, siempre quedará la última opción de exponer su actitud ante alguien con relación jerárquica superior (jefe), o con una influencia positiva (pareja o familiares)

Conclusiones

Con la práctica podemos mejorar nuestras emociones cuando tratamos con personas difíciles. Este proceso conlleva descubrir porqué nos permitimos sentirnos así (culpa, resentimiento, etc.) y desactivar esa reacción. Una vez superada esta etapa, para los casos especialmente difíciles, podrás utilizar las técnicas aquí mostradas.

Recuerda que es muy difícil imposible mejorar la relación de una persona difícil usando su misma actitud y «armas». Esta actitud está impresa en el carácter de esta persona, mientras que nosotros la tomamos prestada (y un amateur raramente supera a un profesional). Estas técnicas permiten igualar las cosas al sacarle de su zona de confort aproximándole a la nuestra.

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