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Técnicas de lectura rápida

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Como vimos en una entrada anterior, el tiempo, más que un bien escaso, es el bien mejor repartido. Por lo tanto, es clave gestionarlo de forma eficaz para poder aprovecharlo como mejor estimemos. Las técnicas de lectura rápida nos pueden resultar de gran ayuda.

Estas técnicas permiten incrementar la velocidad de lectura, entendiendo y asumiendo lo leído, por lo que dispondremos de más tiempo al aprovecharlo mejor.

Varias de estas técnicas son muy sencillas y te permitirán fácilmente duplicar tu velocidad. Sí, he dicho bien, duplicar.

Naturalmente, en primer lugar, debes conocer tu velocidad actual. Para ello alcanza el primer libro que tengas a mano, abre una página cualquiera y lee durante 30 segundos. Anota el número de líneas que has leído (y apúntalo). Es un ejercicio para ti, así que no merece la pena hacer trampas. Lee a tu ritmo normal, con el que te sientas cómod@ para comprender el texto.

Preliminares

Éste es un requisito, no una técnica. Localiza un lugar tranquilo, bien iluminado y adopta una postura cómoda (¡para leer, no para dormir!)

Aíslate de lo que te pueda distraer o sea una tentación (¡¡el móvil!!)

¿Una posturas por libros? Sacado de aquí

Técnica de Lectura Rápida nº 1 – Ya lo has leído. No lo releas

Nuestro cerebro es un órgano maravilloso cuyas capacidades van más allá de lo que somos conscientes. Una de esas capacidades es asumir información visual rápidamente.

En tu libro, selecciona otra página y ahora lee, pero sin volver a lo ya leído. Anota el número de líneas que has leído en 30 segundos.

Y ahora, sinceramente, ¿has dejado de entender algo de lo leído?

Técnica de Lectura Rápida nº 2 – Dirige la lectura

Para ello sirve un puntero o un lápiz, que señalará la línea que estamos leyendo, acompañando el avance. No es necesario hacerlo de extremo a extremo de la línea, sino unos 5 cm después del inicio y otros 5 antes de acabar.

Cuando éramos pequeñ@s, a la mayoría nos corrigieron el hábito de no dirigir la lectura con el dedo. Esto se puede asemejar a un bebé que empiece a andar, y posteriormente no se le permita progresar para poder correr… “Enderezar ese mal hábito” nos privó de la posibilidad de aumentar nuestra velocidad de lectura, manteniendo los niveles de primaria.

Tomado de este interesante blog

Bonus

Las siguientes técnicas son más avanzadas, que permitirán progresos aún mayores:

  • Evitar la subvocalización, que es el proceso mental por el que la mente ve las letras escritas, piensa en el sonido que produce leerlas y entonces conecta el sonido al significado. Esto ralentiza la lectura porque intentamos pronunciar cada palabra mentalmente.
  • Lee FRASES (pequeño grupo de palabras, de entre 3 y 10) en lugar de palabras, reduciendo muchísimo el tiempo dedicado a cada palabra:
    • No tenemos que pensar en el sonido de las palabras (saltar directamente de las letras al significado sin pasar por el sonido)
    • No necesitamos leer cada una (subvocalización). Para ello, mantener un ritmo en el que no podamos pronunciar las palabras ni pensar en sus sonidos. Así el cerebro se entrenará para construir el significado, por lo que debemos pensar menos en sonidos y más en significado y velocidad.
    • No necesitamos leer cada palabra, la mente es capaz de cubrir los huecos, pasa lo mismo con las conversaciones, no necesitamos oír todas las palabras para entender el contexto o la conversación. En lugar de leer textos palabra por palabra, queremos pensar en ellos frase a frase.
    • Ampliar la atención visual incrementando el área que los ojos enfocan cada vez, de una palabra a un conjunto de ellas
  • Y aunque parezca de Perogrullo, utilizar los índices y resúmenes…

Cuándo leer rápido y cuándo no

Está bien en los siguientes casos:

  • Lectura por placer, no hay necesidad de ir despacio
  • Cuando no es necesaria la perfecta comprensión del texto completo
  • Lecturas sencillas
  • Lecturas de textos familiares, estamos más preparados para absorber el contenido

No es aconsejable en los siguientes casos, ya que limitará la comprensión y el disfrute:

  • El material que se estudia por primera vez
  • Leyendo texto no familiar, cuanto más ajeno sea, menos probable será la comprensión al leer rápido
  • Textos difíciles (vocabulario, estructura, profundidad de ideas…)

Conclusiones

Recordemos los puntos clave de lectura rápida. Espero que encuentres la motivación para hacerlos tuyos:

  • Localiza un lugar donde puedas concentrarte sin distracciones. Adopta una postura cómoda, ¡pero sin pasarse!
  • Una vez leído, ¡no lo vuelvas a leer!
  • Utiliza un puntero para dirigir la lectura

Y lo principal: PERSEVERA. Aplica lo aprendido durante varias semanas, de 5 a 10 minutos por día. Conviértelo en un hábito mediante la práctica.

¿No me crees que podrás duplicar tu velocidad de lectura? Compruébalo por ti mism@. Vuelve a probar aplicando estas técnicas, y… ¿en cuánto has aumentado tu velocidad de lectura? ¡Más tiempo para ti!

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