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¿Psoas? ¿yo también tengo de eso?

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Este músculo no se ve en el espejo… Fuente

El psoas es un importante (y bastante desconocido) músculo que puede afectar mucho a nuestro bienestar y que utilizamos durante todo el día. Así que sí, todos tenemos psoas y no es nada malo.

Venga, que no va a ser para tanto. Imagen sacada de aquí

Sólo un poquito de anatomía… Como se ve en la primera imagen, el psoas se extiende desde las piernas hasta la columna vertebral y es el único músculo que las conecta. Se encuentra en lo más profundo del centro mismo de nuestro cuerpo, entre los intestinos y la columna vertebral.

Es un músculo clave para proporcionar estabilidad física manteniendo el cuerpo erguido. Tal es la importancia del psoas que afecta a:

  • movilidad
  • equilibrio estructural
  • la función articular
  • flexibilidad

Además de transmitir el peso de la parte superior del cuerpo a las piernas, sirve de soporte para los órganos del abdomen y con el movimiento del cuerpo, estimula el flujo circulatorio a lo largo del cuerpo. A nivel estructural, es clara la importancia del psoas, ya que participa activamente en la estabilización de la cadera y en la protección de la zona lumbar, tal y como cuando vimos cómo debemos inclinarnos (aquí)

Desde un enfoque más sutil, también está relacionado tanto con el diafragma como con el suelo pélvico, teniendo así una relación muy estrecha con los sistemas respiratorio, circulatorio, urinario, digestivo y sexual.

En situaciones mantenidas de alta demanda, el músculo perderá flexibilidad y se acortará. Las consecuencias fisiológicas por la pérdida de estabilidad que conlleva pueden ser: efectos en los discos intervertebrales, dolor lumbar, ciática, escoliosis, etc.

Además de estas consecuencias, la tensión del psoas afecta a la respiración, y por tanto, al nivel de vitalidad. A nivel psicológico, se pueden manifestar consecuencias emocionales como apatía, ansiedad, depresión u otros efectos en las relaciones interpersonales. Es por esto que también se conoce al psoas como el “músculo del alma”.

Sí, pero… ¿dónde está mi psoas?

¿Has mirado donde lo dejaste la última vez? Bromas aparte, podremos percibir el psoas si nos ponemos de pie y levantamos la pierna:

Clip sacado de aquí

Con la pierna levantada, girando la rodilla hacia afuera (rotación externa), la sensación será más intensa.

Mal uso

Nuestro estilo de vida actual da lugar a muchas situaciones que contribuyen a solicitar al psoas de forma continua: desde los asientos de coche a prendas ajustadas, desde las sillas a los zapatos que distorsionan nuestra postura. De esta forma se reducen nuestros movimientos naturales y estas restricciones en el movimiento suponen a la larga trastornos en nuestro aparato locomotor.

La felicidad consisten en la actividad.

Oliver W. Holmes

Las sillas, hábitat natural de los atletas de escritorio, si se utilizan mal, pueden desestabilizar la cadera afectando a nuestro hoy ya querido psoas, lumbares, suelo pélvico, y más allá, columna cervical, dorsal y hombros. Aquí encontrarás las nociones básicas para sentarte correctamente:

Una postura incorrecta afecta a todo el cuerpo. Fuente

Cómo estirar el psoas

El psoas es un músculo tónico, lo que quiere decir que para mantener la postura erguida debe estar en constante contracción, de forma que no requiere que sea trabajado en exceso. Dado que también se activa cuando se trabajan otras partes del cuerpo, más que tonificar, debemos explotar el efecto positivo de los estiramientos. Ahí va uno:

a) Con las piernas muy separadas, apoyamos los antebrazos apoyados en la rodilla adelantada, la flexionamos y bajamos la pelvis hasta tocar el suelo con la otra rodilla.
b) Extendemos la rodilla posterior, sin levantar la pelvis.

En el filón que es internet, con escribir en un buscador “estiramiento psoas”, obtendrás multitud de resultados de páginas y vídeos, como por ejemplo éste.

Disciplinas más estructuradas como el yoga tienen muy clara la importancia de las consecuencias de los músculos psoas contraídos y se centran en su alargamiento y liberación, restaurando la comodidad y el equilibrio de todo el cuerpo. El yoga es también una gran manera de medir la salud actual del psoas, ya que hay muchas posturas, como el árbol (Vrksasana), que no pueden ser alcanzadas adecuadamente si se contrae el psoas.

Conclusión

El psoas tiene una gran importancia en nuestro bienestar cotidiano. Su acortamiento puede tener consecuencias tanto físicas como emocionales, pero es posible evitarlo tanto con una correcta higiene postural (especialmente al sentarnos) como realizando ejercicios de estiramiento o yoga. Está en tu mano aumentar tus niveles de energía y salud. ¡¡A ello!!

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