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Ahorro y rentabilidad

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En una entrada anterior planteé la importancia del ahorro y los aspectos clave a tener en cuenta para ahorrar de una forma estructurada y que perdure en el tiempo. Hablemos más en detalle sobre qué podemos hacer con el ahorro para obtener uno de los aspectos más interesantes, la rentabilidad. Y no perderemos de vista otros aspectos importantes para minimizar lo máximo posible el riesgo.

Desgraciadamente, en esta época el dinero está «barato», es decir, no ofrece apenas rentabilidad. Y no sólo es que no aporte intereses, sino que difícilmente compensa el encarecimiento de la vida (la famosa inflación con su IPC).

Más claro, agua. Origen aquí

En esta entrada veremos las opciones existentes y los aspectos que debemos tener en cuenta aparte de la rentabilidad, como son la disponibilidad y el riesgo.

Estructura del ahorro

La rentabilidad y los intereses son aspectos importantes asociados al ahorro, pero no podemos perder de vista la importancia de disponer una cantidad fácilmente disponible, lo que se denomina liquidez.

Por ejemplo, podemos tener nuestros ahorros en un inmueble (una casa por ejemplo) y en acciones. El inmueble, en propiedad y sin cargas como hipotecas, es un activo, lo que quiere decir que al estar en nuestra propiedad, su valor nos pertenece. Ahora bien, ante la necesidad de disponer de ese valor de una forma líquida (dinero) conllevará un tiempo para encontrar un comprador y que se lleve a cabo la transacción. Si tenemos mucha prisa, tendremos que conformarnos con menos valor (vender más barato) para agilizar el proceso (en cierto modo).

Respecto a las acciones, en función de la tendencia de la bolsa, puede convertirse en un activo que no podamos vender, salvo rebajando su precio, de forma que están muy influenciadas por el contexto económico.

Teniendo claro el concepto de la liquidez, siempre debemos disponer de una cantidad de dinero fácilmente recuperable, que nos permitirá afrontar gastos imprevistos. Voy a llamar a esta parte de los ahorros la «hucha». Para esta partida el aspecto clave es la liquidez, teniendo que asumir que la rentabilidad será inferior.

Buscaremos la rentabilidad en el resto del ahorro que llamaré «inversión». Partiendo de la base de que no tocaremos la hucha salvo para los imprevistos, será la inversión la que generará los intereses, y la que podemos perder según el riesgo que asumamos. La relación es bastante directa, a mayor riesgo asumido, mayor rentabilidad para compensarlo

Teniendo claros los conceptos, falta determinar su estructura y cómo gestionarlos.

Rentabilidad de la hucha, y disponibilidad

Teniendo claro que la disponibilidad debe ser su característica clave, hay varias opciones (de mayor a menor liquidez):

  • Efectivo (en el cerdito, debajo del colchón o en una caja fuerte). Liquidez absoluta. Conlleva el riesgo en su manipulación y traslado (riesgo de pérdida o robo), además, debido a la inflación, se devalúa con el tiempo, ya que no da ninguna rentabilidad.
  • Las tarjetas de crédito y débito se encuentran entre el efectivo y la cuenta corriente, ya que proporcionan liquidez inmediata y son más seguras que la manipulación de efectivo. Las tarjetas en su conjunto son un mundo, ya que las hay que cobran comisión hasta las gratuitas que abonan un porcentaje de ciertas transacciones (denominado cashback)
  • Cuenta corriente. Reduce el riesgo de robo y está «garantizada». Al igual que la anterior, su rentabilidad es prácticamente 0. En este caso, o está limitada o se debe avisar el reembolso de cantidades significativas. Los movimientos se realizan por transferencia (o tarjeta) que pueden ser o no gratuitas.
  • Cuenta corriente remunerada. Análoga a la anterior, sólo que sí da rentabilidad a cambio de cierta vinculación con la entidad financiera.

En próximas entradas desgranaremos esta última opción y veremos qué se puede conseguir mirando un poco…

Por ejemplo, en este canal de Telegram encontrarás consejo y asesoramiento sobre las diferentes opciones de cuentas remuneradas y otros productos como tarjetas.

Y la pregunta candente es ¿de cuánto debe ser la hucha?. De nuevo intervienen múltiples factores individuales y/o familiares. Depende, entre otros, de la situación socioeconómica y de la estabilidad de los ingresos, así como la percepción de seguridad y confort de cada un@. Una noción bastante extendida es que alcance, al menos, los gastos de 6 meses.

Rentabilidad de la inversión

La búsqueda de la rentabilidad ofrece multitud de productos financieros. Sin analizar por el momento su mayor conveniencia, podemos encontrar:

  • Compra – venta de acciones
  • ETFS
  • Fondos de inversión
  • Fondos de pensiones
  • SICAVs
  • Depósitos
  • Deuda pública
  • Derivados y opciones
  • Futuros
  • Fondos de gestión activa
  • Fondos de gestión pasiva
  • Crowdlending
  • Crowdfunding
  • Criptomonedas y Blockchain

Y a estos se suman inversiones más «físicas» como:

  • Inversiones inmobiliarias (viviendas, garajes, locales,…)
  • Aportaciones – participaciones en negocios
  • Participaciones en startups
  • Mercado de metales preciosos
  • Mercado de arte

Y un largo etcétera de opciones que sería imposible de abarcar.

Diversificar

Un último aspecto que no quiero dejar de lado sobre el ahorro es no colocar «todos los huevos en la misma cesta». Diversificar consiste en distribuir el ahorro y sus diferentes rentabilidades en diversas opciones y productos, lo más variados posible entre sí, con el fin de minorar el riesgo.

El concepto es similar a un navío. Su diseño permite aislar diferentes zonas del mismo con el fin de que si ocurre algún incidente, poder aislar la zona afectada, incluso inundándola, permitiendo que el resto pueda seguir navegando hasta alcanzar una condición segura.

Si te interesa la tecnología naval, éste es el origen

Por el momento, tenemos claro cómo ahorrar y estructurar lo que vayamos acumulando. No es poco…

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